¿Qué es Canto Trescoru?

Se trata de una piedra olvidada con mucha historia ubicada en una pista muy cerca del pueblo de Abiada en Cantabria. A continuación exponemos diversos relatos de la existencia de esta para profundizar en su origen y leyenda. Su connotación mística y misteriosa nos ha cautivado, sobre todo, por su cercanía y características para dar nombre a nuestra asociación cultural. 

🔊 Os dejamos inicialmente el audio de una entrevista en ONDA CERO CANTABRIA, de la mano del investigador Juan Gómez quien comenta detalles muy curiosos de dicha tradición.

El Canto Trescoru

Texto «El paisaje sagrado en la edad de hierro en Cantabria»

(Campoo de Suso)

El Canto Tescoru o Trescoru ha recibido desde siempre una atención importante por parte de los etnógrafos regionales, como es el caso de M. Almagro-Gorbea en su completísima revisión del fenómeno de las sacra saxa.

J.M. Gutiérrez Ibáñez ha publicado un interesantísimo trabajo de campo personal que quiero traer a colación, dado que aporta nuevos elementos que podemos interpretar en la línea inaugurada por Almagro.

Según este investigador, «quienes miraban y tocaban el Cantu, recibían el poder de adivinar el tiempo que les esperaba… o las hierbas para curar a un enfermo.

  • Cuando una vaca se perdía, la piedra indicaría al pastor su posición para encontrarla.
  • Allí se consultaba si el próximo alumbramiento de la mujer era niño o niña.
  • Allí se conocían las aventuras y desventuras de quienes salían de la Cuenca en busca de mejores pastos hacia Peña Labra o el Valle de Polaciones o los menhires de Sejos, ¿quién sabe?.

Todas estas creencias en la Edad Media fueron perseguidas hasta la muerte, pero este Cantu no dejó de ser el lugar donde se tomaban los augurios.

El Cantu Tescoru siempre era observado desde cualquier cabaña, cientos de pájaros de cada especie se posaban cada día y en su remontar el vuelo predecían lo que pasaría en las horas siguientes:

  • Si el milano ha levantado el vuelo hacia el Cordel, tarde de niebla y así tomaban las decisiones.
  • Si las vacas se acuestan en hilera, nieve segura.

 

Todo eran presagios, pero un poco más abajo de esta piedra hay una pared que llaman la «pedriza», en el centro surge un manantial con leyenda incluida. Hace poco más de cincuenta años, cuando comencé a realizar entrevistas sobre el ser y sentir de la Comarca, llegado este tema hablé con los lugareños, todos conocían el Cantu Tescoru, pero preferían no darlo importancia, en aquellos años no estaba bien visto hablar de otras creencias, pero encontré un relato…

En 1.895 comienza la guerra de Cuba, nuestra Colonia, entre los miles de combatientes allí desplazados, cerca de veinte, otros dicen más, procedían de la Comarca. Desde el momento del embarque y hasta pasados los tres años de duración, apenas había noticias, los familiares nada sabían de sus soldados, les necesitaban para las labores del campo y para aportar a la familia aquellas monedas prometidas.

La guerra se perdió, muchos no volvieron y otros heridos o enfermos, en la desesperación algunos de sus familiares acudían al Cantu Tescoru, pero ¿era cierto que bajaban reconfortados?, ¿qué habrían experimentado?, ¿quizá solo resignación?, mientras tanto, el canto del pájaro al atardecer sobre la piedra, mal presagio… también ver la niebla que baja por la Colladía y acaricia el Cantu».

De todo lo anterior se deduce la multiplicidad de funciones que tenía esta peña sagrada: adivinatoria en amplio sentido (del tiempo atmosférico, de remedios sanatorios, de las pérdidas de reses, del sexo del neonato, de la fortuna de los viajeros y emigrados…), por ella y asociada a la actividad de los pájaros que sobre la misma o en sus cercanías se movían.

No se percibe que esta adivinación se realizara con el ritual complementario, muy habitual en otras zonas de la Céltica Hispana, de arrojar piedras a su parte superior a manera de ordalía o confirmación del juicio o petición.

La función de esta peña claramente expresa su consideración como punto axial, encarnación del numen loci, ancestro mítico protector de la comunidad, en una zona ya liminal, al borde del saltus o espacio natural junto a un camino, hecho que rescribe al culto a los lares viales protectores del viaje, traducción en contexto clásico de una de las funciones, nuevamente, del omnipresente dios Lug.

El hecho de la presencia de una fuente en el ámbito de la peña, lugar acuático-de transición al Más Allá por antonomasia, como ya hemos visto, refuerza aún más este carácter onfálico de la peña. 

La Peña de Abiada o el Canto Trescoru

Texto «Anónimo en la red social FB»

Desde tiempos desconocidos, en el principio de la humanidad, el hombre, siempre temeroso, ha venido practicando creencias muy diversas, y en su incultura pensaba que esta forma de proceder,   resolvería sus inquietudes.

En nuestra Comarca, estas prácticas se vinieron realizando  hasta muy acá, en varios lugares, seguramente  el más conocido  sería » El Cantu Tescoru «, es una piedra, así de simple, que os paso en fotografía  y que se encuentra en el camino que discurre entre Abiada y Braña Vieja hasta alcanzar Los Tubos.

Hace algunos siglos, la trashumancia se instalaba en esa cuenca del río Guares, el nombre de Abiada, tiene su origen en Cántabro Ibio, pero la romanización acabó por designarla Abiada, bien, Abiada hace siglos, estaba formada por infinidad de cabañas diseminadas por toda la cuenca hacia arriba, prueba de ello son los ya casi inapreciables castros y pozos, es decir construcciones.

La dureza del clima y el deseo de utilizar los pastos más abajo cuando llegaba la nieve,  hizo que el pueblo, ya como núcleo, se retirara abajo, donde ahora se encuentra.

Y eligieron esa piedra, El Cantu Tescoru, como catedral de los deseos, la palabra viene del latín » piedra de las adivinanzas, o augurios y sortilegios», donde los embaucadores señalaban como lugar donde curar todos sus males.